Excombatientes no recibían dinero al ingresar a las Farc: Julián Gallo

Julián Gallo, excombatiente de las Farc, en su primera audiencia pública ante la JEP relató que mientras estuvo como comandante del extinto grupo guerrillero, conoció de fichas técnicas, que prácticamente, correspondían a las hojas de vida de las personas que reclutaban en las filas.

Gallo aseguró que el reclutamiento de menores nunca fue una política de la organización. Reconoció que adelantaban reuniones periódicas con la población civil para acordar las condiciones de convivencia en las diferentes regiones.

“Ante la ausencia del Estado, la Farc tomó esa posición para resolver problemas entre los ciudadanos”, expuso Gallo y aseguró que a las reuniones se citaban a los jefe de familia o se aprovechaba, a través de las reuniones de junta de acción comunal, para adelantar dichas acciones.

“Lo que se desarrollaba era reuniones especializadas a la juventud para evitar el consumo de sustancia psicoactivas y se generaban acciones de deportes, ya si querían ingresar a las filas se dictaban otros cursos”, expuso.

Gallo respondió una serie de preguntas sobre el reclutamiento que hizo el magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) Iván González, en las que afirmó que “la idea” de ese delito no es como lo ha visto la sociedad dado que, a su juicio, era fácil desertar debido a que al menos 30 o 50 personas salían a comisiones y en esos momentos podían huir.

Sin embargo, Gallo aseguró que los excombatientes regresaban a los campamentos una vez cumplían su labor afuera. Afirmó que la deserción era un delito castigado en consejo de guerra, pero que no necesariamente terminaba en fusilamiento.

“Cuando la persona desertaba con arma tenía una implicación diferente a cuando dejaba el fusil. La persona recién llegada que desertara se deducía que no se había acoplado a la vida de la guerrilla y eso no daba para un fusilamiento. No era lo mismo una deserción en operación militar a una situación de orden público pacifico”, dejó claro el ahora senador.

Gallo dijo que su ingreso al grupo guerrillero fue voluntario, que lo hizo a la edad de 17 años, días después solicitó la deserción, sin embargo, para cuando le llegó la razón oficial, ya se había acoplado “a la vida de la guerra”.

El excomandante también aseguró que quienes ingresaban al grupo guerrillero no lo hacían por interés económico sino por la lucha social. “Allá no había circulación de dinero, a nadie se le pagaba. Solo se daban viáticos en el marco de una misión”.

El magistrado González preguntó si el grupo guerrillero engañaba a los excombatientes para hacer parte de las filas, a lo que Gallo respondió que en la estructura no había política sistemática de engaño, si hubiese sido de esa manera, a su juicio, las Farc no se habría mantenido durante mucho tiempo.

“La base de la formación y la disciplina, es la conciencia, esa es la qué hace que una persona que va a cumplir una misión, a arriesgar su vida, regrese al campamento. Ellos eran conscientes de eso, y se forma a través de una política interna”, aseguró el senador.

Respecto del rol de la mujeres en las filas, Gallo dijo que hacia los años 80 la mujer servía, únicamente, como esposa de los comandantes, no obstante, cuando avanzó el tiempo y con ello la organización, las mujeres fueron exigiendo más derechos.

“Las muchachas comienza a exigir otro tipo de roles, comienzan a exigir otro tipo de tareas, y surgen especialidades como enfermeras, pero ellas dijeron: nosotras podemos hacer inteligencia y combatir, y entonces vemos como cada vez se van empoderando”, afirmó.

Respecto del reclutamiento Gallo retomó asegurando que Jorge Briceño alias ‘Mono Jojoy’ en su momento llamó la atención sobre dicho delito, pero, aseguró que nunca hubo una sanción por ello, en el interior de la organización.

Por lo anterior, Gallo aseguró que nunca tuvieron a ciencia cierta una cifra de cuántos menores, personas de grupos étnicos, o mujeres hacían parte de la estructura. “Eso no se sistematizaba, pese a que hubo computadores, se tenía que comenzar a capacitar pero en esa tarea hubo incapacidad de tener sistematización y de tener idea clara de la composición de las unidades”.

Relató que cuando ingresó al grupo guerrillero, a finales de los años 70, era una estructura formada por adultos por encima de los 20 años. “En la década de los 90, en términos generales el promedio era relativamente joven, en los estados mayores había personas en una edad entre 30 y 40. De ahí hacía abajo se encontraban los comandos y frentes entre 25 y 30 años”.

Gallo confirmó que la edad de las personas en la filas se iba reduciendo con el pasar del tiempo, y en promedio habían personas que se ubicaban entre los 15 y los 21 años, y que en estos casos se registraba un trabajo ideológico y de convencimiento para permanecer inmersos en la guerra.

El hoy miembro del legislativo le dejó claro al tribunal de paz que muchos de los menores que ingresaron a las filas de las Farc, es porque no tenían otra opción debido a la falta de oportunidades que había en las regiones.

“Usted llega la campo y va a encontrar que los niños juegan a la guerrilla o al ejército. Y su aspiración era hacer parte de alguno de las dos. ¿Qué opción tiene un joven en el casco urbano? Si en la zona hay guerrilla se vuelve guerrillero, si hay ejército se convierte en soldado, pero si hay un grupo de narcotráfico, pues en eso se convierte”, argumentó.

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