En Popayán, nativos derriban la estatua de Sebastián de Belalcázar

La movilización de los pueblos indígenas terminó con el derribamiento de la estatua de Sebastián de Belalcázar, el fundador de la ciudad de Popayán y otras ciudades colombianas.

Y es que este acto es considerado un choque cultural en medio de la ola de protestas que se registra en el país, tras el asesinato del abogado Javier Ordóñez y otras seis personas en Bogotá a manos de dos policías. También por el asesinato de líderes sociales en el país.

“Ese muñeco es una afrenta para nuestro pueblo, masacrados por los conquistadores”, comentaban los nativos que protagonizaron el polémico acto que hoy tiene divida a una ciudad, habitada por blancos, negros, indígenas, mestizos.

Por eso, cuando la movilización llegó a este punto del centro histórico, varios nativos misak, pijao y nasas subieron el tradicional Morro de Tulcán para acorralar a cinco policías carabineros, intimidarlos con palos y machetes para después tumbar el monumento, como si se tratara de una cuenta pendiente de la historia.

“Era un montón, no pudimos hacer mucha cosa porque nos atacaron con arma blanca”, comentaban los policías mientras acordonaban el sitio mientras las autoridades empezaban el registró de cómo quedó la figura del conquistador

Los vecinos de los barrios aledaños, muchos de ellos descendientes de españoles, no podían creer semejante situación, considerada por ellos como una falta de respeto a la historia de Popayán.

Sin embargo, en los rostros de los nativos, protagonistas de este capítulo de la historia, se veía el odio que siente aún por los duros momentos que vivieron sus antepasados cuando los españoles llegaron a conquistar estas tierras.

“El Morro de Tulcán fue un cementerio precolombino que existió 500 años antes de la llegada de los españoles. Era un templo sagrado donde se adoraban los dioses, el sol, la luna, las estrellas, la lluvia”, cuenta el portal comarcadigital. com en un trabajo donde expone cómo fue error ubicar la estatua de Sebastián de Belalcázar en un sitio sagrado para los pueblos originarios.

Por eso, y en esa otra mirada que dan los historiadores, serían los nativos pubenenses los que construyeron el Morro de Tulcán como un espacio religioso y sagrado para ellos en medio de esa ardua lucha que dieron contra los ejércitos de Sebastián de Belalcázar por defender lo que se considera el Valle de Pubenza, es decir, el lugar donde está edificada la ciudad.

De hecho, entre los historiadores hay una discusión tras encontrar la evidencia de que al cacique Pubén se le debe el nombre de la ciudad, surgido entre la cruenta batalla contra ese líder español en su afán de llegar a El Dorado. Estos últimos, al vencer, deformaron las tradiciones de los nativos y empezaron a denominar Popayán a este lugar, precisan los historiadores.

Entonces, este acto era como un ajuste de cuentas por esa otra historia que rodea este lugar, un escenario turístico de la ciudad.

Luego de tumbar la estatua, los nativos continuaron su movilización por la ciudad, arribando a un parque donde gritaron a viva voz: “Cayó el Conquistador”, mientras eran rodeado por centenares de Policías.

Ahora, y luego de esta jornada de protesta, los indígenas enviaron instaron al presidente de los colombianos, Iván Duque, a que llegue a La María, Piendamó, para entablar lo que ellos consideran un diálogo para la implementación del proceso de paz, como formar la violencia que se registra en las regiones.

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