El presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, explicó las necesidades que tiene el campo en materia de empleo, especialmente por la alta informalidad.El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Jorge Enrique Bedoya, considera que el país necesita hoy, más que nunca, de un nuevo régimen laboral para el campo, que contrarreste el alto porcentaje de informalidad y dignifique el trabajo rural.

El dirigente gremial, en diálogo con COLPRENSA, explicó los principales cambios que debería tener ese régimen laboral, con el que se buscaría una mayor cobertura en materia de protección social y pensiones para esta población con la que el país está en deuda.

– ¿Cuál es el panorama del sector agropecuario en medio de esta pandemia?

En términos generales yo diría dos cosas: primero, que el campo le ha cumplido a Colombia, porque ha logrado mantener con creces la seguridad alimentaria del país, pero de la misma manera, y al haber cumplido con el país, los productores del campo también se han visto afectados con el incremento del desempleo tan brutal que ha tenido Colombia perdiendo consumidores, frente a una oferta que venía para un país en condiciones de normalidad, esto obviamente genera menores ingresos para nuestros productores.

– ¿Cuál es el reto que tiene ahora la economía para tratar de reducir estas pérdidas generadas?

El mayor reto que tenemos como sociedad es la recuperación del empleo, pero para eso tenemos un reto como individuos y es el comportamiento de cada uno en esta fase de reapertura, porque los gobiernos nacional, regional y locales pueden tomar las decisiones de qué sectores salen a trabajar, pero si el comportamiento individual nos lleva a un rebrote o a que se saturen las Unidades de Cuidados Intensivos, nada raro que terminemos nuevamente en cuarentenas obligatorias, lo que le seguirá pasando la cuenta de cobro a la economía. Entonces aquí no es solamente el esfuerzo de los empresarios, del gobierno, es el esfuerzo de todos, porque es una situación que nos pega a todos y ese mayor reto que tenemos es el desempleo y ahí es donde debemos concentrar esfuerzos.

– Ustedes han venido acompañando la gran mayoría de medidas que ha presentado el Gobierno para tratar de mitigar la crisis. ¿Cree que el trabajo que se ha realizado es bueno?

A nosotros nos gusta mirar un poco mas adelante, uno puede muy fácil poner un espejo retrovisor y decir qué se hubiera podido hacer mejor, pero la primera gran lección de esto es que debe haber una mayor coordinación de alcaldes y gobernadores con el Gobierno Nacional, porque las medidas evidentemente deben tender a que se cuide la salud, pero también la economía y el empleo.

Las medidas de ayuda, crédito y demás, el apoyo a las nóminas, nunca serán suficientes, porque fíjese la destrucción de empleo que hemos tenido, por eso definitivamente buscar retornar a la normalidad con el cuidado individual es una medida buena, porque el país se nos está desbaratando en materia de empleo y tenemos que combinar la salud y buscar contrarrestar el tema de Covid, pero de la misma manera cuidar la economía, que es la generación de empleo.

– El mercado laboral es el tema que mayor preocupación en este momento y ustedes vienen haciendo un llamado al Gobierno Nacional para un nuevo régimen laboral en el campo. ¿En qué consiste?

Nosotros venimos insistiendo en eso casi desde 2017, porque definitivamente el campo necesita un régimen laboral que sea propio de sus actividades. Hoy el régimen actual no permite que se habilite la contratación por horas con la contribución o con los aportes al régimen contributivo de salud y pensión, y eso hace que Colombia tenga una tasa de informalidad inaceptable del 86 % en el sector rural, mientras que en el país es de alrededor del 43 %.

Esto nos lleva a pensar que si queremos generar empleo, atraer la mano de obra del campo o mantenerla, lo mínimo que debe mantener la gente es la posibilidad de acceso a la salud y a la pensión, y hoy eso no es posible, porque el régimen actual no entiende esas particularidades, la estacionalidad de las cosechas, de los ciclos propios del sector agropecuario, que hace que sean distintos esquemas de contratación para la ruralidad del país. A eso hay que sumarle que la población rural se viene envejeciendo y estamos perdiendo la mano de obra, porque la gente no ve en el campo una actividad atractiva y se va para las ciudades y los diferentes municipios del país.

– ¿Por qué no se ha logrado llegar a algo concreto en materia laboral para el campo, si este es un pedido que se viene haciendo de años atrás?

Ha sido falta de voluntad política, falta de capacidad de discusión, porque inclusive existe la propuesta, el texto de un proyecto de ley que tenemos escrito desde hace varios meses. Inclusive a finales de 2017 la Cámara de Representantes logró aprobar en primer y segundo debate una iniciativa de este tipo, pero la Comisión Séptima del Senado la dejó hundir. Este es un tema que se necesita con urgencia, es una tasa de informalidad inaceptable, 86 % en el campo colombiano, donde laboran 3,2 millones de compatriotas y aquí hay que hacer atractiva la empleabilidad del sector rural, porque es el sector que tal vez mejor le ha cumplido al país, manteniendo la seguridad alimentaria. Hay que dignificar al trabajador rural y darle lo que corresponde, acá no se está pidiendo nada diferente a los mínimos que requiere un contrato laboral y es la posibilidad de tener acceso a pensión y al régimen contributivo.

– ¿Esperan que en medio de toda esta coyuntura se logre, por lo menos, empezar esa discusión?

Nosotros le hemos dicho al Gobierno Nacional, al Ministro de Trabajo, lo hemos socializado en las comisiones del Congreso cuando nos han invitado, que el país no le puede dar la espalda al campo y eso es un problema que está ahí, no es un problema nuevo, es un problema histórico. Es como el problema de las carreteras, son deudas históricas que tiene la sociedad con la ruralidad en Colombia. La esperanza siempre está, los textos jurídicos están, que bueno poder dar las discusión en la Misión de Empleo, poder dar la discusión en la Mesa de Concertación Salarial, pero así no hubiere un consenso, creemos que le Gobierno y el Congreso tienen que tomar una decisión.

– ¿La reforma para el campo implica una reforma laboral para todo el mundo, que es la que se ha venido hablando desde el inicio de este gobierno?

Esa es otra de la ventajas que tendría este tema, porque se puede circunscribir a la naturaleza de la empleabilidad agropecuaria. De hecho, en el proyecto de ley que hemos redactado en la SAC y los 22 gremios que hacen parte de ella, se habla de la creación del contrato agropecuario, se habla de la creación del jornal diario integral y se habla precisamente de las particularidades propias del sector, para que eso no se confunda con que es una reforma que le va a aplicar a las ciudades. Por eso nuestra premisa es que el régimen laboral de campo no puede ser el de las ciudades, porque nuestras actividades son totalmente diferentes.

– ¿Dónde está ese proyecto en este momento?

Ese proyecto lo tienen quienes pueden tomar las decisiones y estamos a la espera que haya una respuesta por parte del Gobierno Nacional y del Congreso de la República, porque quiero insistir en los siguiente: este un problema tan evidente que no requiere sino decisiones, no admite dilaciones. A futuro, el sector seguirá siendo estratégico para la producción de los alimentos, y para la producción de alimentos se puede tener agua, tierra, pero también necesitamos la gente y la gente tiene que tener incentivos para estar trabajando en el campo.

Habrá personas que dicen que eso es precarizar el trabajo, para nada, por el contrario se busca dignificar al trabajador rural, entonces creemos que ha habido un malentendido o la búsqueda por algunos actores que aquí no se haga nada, pero reitero que es un problema tan evidente que necesita soluciones estructurales y esas soluciones están planteadas, al menos, en el proyecto que construimos. Si al gobierno o al Congreso no le gusta, pues que nos digan cual es la alternativa, pero nos tenemos que mover a solucionar un problema que puede que en las grandes ciudades no se vea, pero en la ruralidad lo vemos todos los días.

– ¿Cuáles son las principales falencias que tiene el actual régimen laboral en el campo?

Es un régimen laboral para actividades típicas de las ciudades, que no entiende la posibilidad que un trabajador rural pueda tener más de un trabajo en diferentes jornadas o que lo puede tener por semanas. El régimen laboral actual no lo permite, esas son las grande falencias que tiene y que se evidencian en semejante tasa de informalidad laboral y por eso la necesidad de este cambio o de esta adecuación para el campo colombiano.

– ¿Qué tanto toca al campo el decreto 1174 que publicó el gobierno recientemente y que ha sido criticado por un sector de la sociedad?

Ese decreto lo que hace es reglamentar un artículo del Plan Nacional de Desarrollo, que crea el piso mínimo de protección social y está orientado a viabilizar un mínimo de garantías a miles de colombianos que están en la informalidad y que ganan menos de un salario mínimo. Ese decreto habilita también la posibilidad de los BEPS y el régimen subsidiado de salud para trabajadores agropecuarios, pero como lo hemos dicho públicamente, eso puede ser un primer paso para resolverle parte o ayudarle a aquellas personas que están en la informalidad y que ganan menos de un salario mínimo, pero lo que realmente se necesita es una reforma laboral y no quedarnos en un círculo vicioso, debemos buscar alternativas que vayan mucho más allá de este decreto, porque claramente no resuelve, al menos en el campo, el problema de la informalidad y por eso es que exigimos que se dé un nuevo régimen laboral apara la ruralidad de Colombia.

– Ustedes también le han hecho un llamado al Gobierno para mejorar las vías terciarias y tener en cuenta las regalías para su financiación…

Esto es una oportunidad histórica de hacer en dos o tres años cosas que no se han hecho en 30 y es garantizar que con los recursos de las regalías se generen bienes públicos y qué mejor que la educación, que la construcción de carreteras cuando el país necesita recuperar empleo, por eso es que estamos muy pendientes de lo que ocurra en la conciliación entre Senado y Cámara y ojalá el texto de la Cámara tenga una buena oportunidad de salir adelante. Insisto en que no se le puede dar la espalda al país rural que le ha cumplido a Colombia, y en carreteras sí que hay una deuda histórica con el campo.

¿El sector podrá ser un jalonador de la economía este año? ¿Qué proyecciones hacen para el cierre de este año?

No me gusta ponerme a hacer proyecciones, sobre todo en medio de la incertidumbre. Creo que definitivamente el sector puede seguir jalonando la economía, porque los demás sectores están muy complicados, pero lo que verdaderamente resulta importante es que le podamos seguir cumpliendo a Colombia con la seguridad alimentaria y que los productores tengan rentabilidad, porque si son rentables, puede haber crecimiento de empleo y en la oferta de alimentos.

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