Descubren Falerii Novi, una ‘elaborada’ ciudad romana perdida y enterrada

Con el paso de los años, la arqueología evoluciona a pasos agigantados, hasta el punto de ofrecernos herramientas de primerísimo nivel que nos permiten no solo entender cómo era la vida hace varios siglos sino incluso poder verla con nuestros propios ojos. Es lo que ha ocurrido con Falerii Novi, una antigua ciudad romana ubicada a unos 50 kilómetros de Roma que un equipo de investigadores de Cambridge y de Gante han conseguido rescatar de debajo del suelo. Y lo cierto es que se han hallado detalles realmente increíbles.

Con su especial ubicación, Falerii Novi tenía la ventaja de estar lo suficientemente cerca de Roma como para convertirse en un fuero importante pero, al mismo tiempo, estando a una distancia suficiente, no ser una de las principales ciudades del Imperio romano. Eso permitió que, desde su construcción allá por el año 241 a. C., se convirtiese en una próspera ciudad en la que poder realizar innovaciones arquitectónicas que no solo sirvieran para dotarla de belleza, sino también a modo de prueba para luego transportarlas a las grandes urbes.

Rubén Rodríguez

Se tiene conocimiento de la existencia de Falerii Novi gracias a los restos de sus edificaciones que a día de hoy siguen en pie, así como por los diferentes registros escritos que hablan de la existencia de la ciudad, que, desde el siglo III a. C., se convirtió en un lugar dotado de vida hasta que en el año 700 d. C. fue abandonada. El paso de los años terminó enterrándola, dejando su antiguo esplendor bajo tierra para dar paso a la naturaleza y, posteriormente, a nuevas construcciones que se llevaron a cabo en su superficie.

Ha sido ahora cuando un grupo de expertos de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Gante, a través de un radar de detección subterránea, han conseguido mapear por completo la ciudad entera, enterrada desde hace más de 14 siglos y de la que han encontrado detalles sorprendentes, según explicaron en su estudio publicado en la revista ‘Antiquity’. La antigua ciudad ocupaba un espacio de 303.000 metros cuadrados y, a pesar de no ser una de las urbes más conocidas de la antigüedad, contaba con importantes novedades tecnológicas, con edificios más elaborados de lo que se esperaba para la época y la ubicación.

Es fácil entender que en ciudades como Roma o Pompeya, dos referentes del Imperio, los edificios estuvieran dotados de las últimas tecnologías y ornamentos de extrema belleza, por lo que sorprende lo encontrado en Falerii Novi: a través del radar, han hallado una importante red de tuberías de agua, un mercado, un templo, un complejo de baños e, incluso, un monumento público. Y lo cierto es que los ornamentos que componen estas edificaciones son de gran elaboración.

Especialmente importante es el complejo de tuberías, que corrían por debajo de las calles y conectaban entre sí un acueducto y un gran edificio rectangular, que los investigadores creen que podría ser una gran piscina que formaba parte del complejo de baños públicos. También importante es el monumento público descubierto, colocado junto a la puerta norte de la ciudad, donde se encontraron un par de grandes estructuras enfrentadas entre sí situadas dentro de un pasadizo cubierto.

Gran detalle de definición

«El sorprendente nivel de detalle que hemos logrado encontrar en Falerii Novi, y las sorprendentes características que el radar ha revelado, sugieren que este tipo de estudio podría transformar la forma en que los arqueólogos investigan los emplazamientos urbanos«, aseguró Martin Millett, autor del estudio y profesor de la Universidad de Cambridge, a través de un comunicado. «Esta herramienta es muy útil para explorar en detalle sitios cuya ubicación ya es conocida», afirmó.

Este radar de detección subterránea ha conseguido analizar los 303.000 metros cuadrados de la antigua ciudad de Falerii Novi, aunque se ha necesitado mucho tiempo para analizar el alto grado de detalle de las imágenes obtenidas: no en vano, se tardan unas 20 horas de procesamiento por cada 10.000 metros cuadrados analizados. Tan impresionantes son los detalles obtenidos que incluso han podido calcular el tamaño exacto de las columnas, con dos metros de ancho en su parte más baja. «Todavía tenemos mucho que aprender sobre la vida urbana romana y esta tecnología debería abrir oportunidades sin precedentes en las próximas décadas», finalizó Millett.

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